La mesa dispone de un círculo de apuestas, donde cada uno de los jugadores coloca las fichas que desee y se inicia el juego. La banca reparte dos cartas boca arriba a cada jugador y dos a sí misma, una boca arriba y otra boca abajo. En ese momento, cada participante del juego debe contar cuánto suman sus cartas y atender a la posible suma que la banca podría alcanzar con la carta que tiene descubierta. El objetivo del juego es sumar 21 o acercarse lo más posible y vencer a la banca.
Pero para sumar, primero es necesario tener claro cuáles son los valores de las cartas:
- Reyes (K), reinas (Q), jack (J) y 10 – Cuentan como 10
- Ases (A) - Cuentan 1 u 11, dependiendo del valor que quiera darle el jugador (ej: un 4 y un As suman 5, o 15, según lo que más convenga en la mano).
- Del 2 a 9 – Cuentan como su correspondiente número.
En el blackjack se puede jugar hasta 3 manos en la misma jugada, por lo que aquellos que desean hacer apuestas adicionales, lo realizan en los círculos laterales. Esta posibilidad vuelve mucho más interesante al juego e incrementa las probabilidades de ganar.
Como Anotar:
Si un jugador recibe un As y una carta de valor 10, tiene un Blackjack y recibe una vez y media el valor de su apuesta (3 a 2). Aunque, en caso de que la banca reciba también esas cartas, habrá empate y ni se paga, ni se cobra. Todas las otras manos ganadoras son pagadas equitativamente (1 a 1).
El Blackjack suma 21, pero es superior y ganará la mano en caso de que se enfrente a un 10, un 5 y un 6.
En caso de que el jugador no tenga un Blackjack con las dos primeras cartas que reciba, podrá seguir pidiendo cartas para intentar acercarse a 21, pero deberá cuidar de no pasarse, ya que si la suma es superior, quiebra y pierde su apuesta.
En el caso de la banca, como mínimo debe alcanzar 17, por lo que si suma 16 puntos o menos, debe pedir otra carta. Esta regla se aplica independientemente de las jugadas que tengan cada uno de los jugadores.